
Podemos cerrar los ojos, pero no los oídos.
Music Eye View es un proveedor de música ambiental (BGM) a medida, con selección musical, programación y difusión para espacios profesionales. A partir de esa petición inicial, creamos identidades sonoras a medida para hoteles, restaurantes, bares, spas, comercios y espacios de salud y bienestar. Nuestro equipo de selección musical parte siempre de quienes frecuentan un espacio y de cómo lo hacen suyo, para crear una firma musical, una identidad sonora, y mantenerla viva a lo largo del tiempo.
Los gustos musicales son subjetivos. Reflejan nuestro entorno sociocultural, pero hay algo más. Nuestra percepción de la música combina capacidades innatas y experiencias tempranas. Podría conservar huellas de sonidos escuchados antes de nacer, como los latidos del corazón materno. Sean cuales sean nuestros orígenes, compartimos ciertos puntos de referencia: lento o rápido, regular o irregular, grave o agudo. Music Eye View se apoya en esa sensibilidad primera para contar historias a través de la música, tejer vínculos y anclar recuerdos.
En un restaurante, una pareja de luna de miel, un grupo de amigos y una familia de vacaciones pueden oír la misma obra musical, cada cual desde su propia historia. Para Music Eye View, programar la música de un lugar no consiste en que haya música sonando. Consiste en invitar a escuchar obras, buscar lo que puede reunir a desconocidos a través de ellas y permitirles compartir un momento.
Desde el comienzo de nuestra historia, Music Eye View ha escuchado casi tres millones de temas y ha conservado trescientos mil, que hoy forman nuestra biblioteca, nuestra paleta de colores musicales. Nuestro equipo de selección la enriquece a diario, dejando siempre un espacio para el descubrimiento y lo inesperado. A veces, un huésped saca el teléfono y utiliza Shazam para identificar una obra que le sorprende o le conmueve. Esa es nuestra recompensa como creadores de emociones musicales.
Semanas, meses, años después, unos compases escuchados al pasar pueden traernos de vuelta un lugar, un momento, un encuentro. Un hotel, un restaurante o un rooftop no puede decidir qué recordarán sus huéspedes, pero sí puede elegir con cuidado lo que escucharán.
La música es un lenguaje con su gramática, su vocabulario, su puntuación y su sintaxis. Es, ante todo, un lenguaje universal: el de las emociones. Esos instantes en los que pasamos de la razón a la emoción, de la reflexión al sentir, de una vivencia íntima a una emoción compartida. Esa universalidad es lo que hace que la música sea tan indispensable para cada uno de nosotros.
Pierre Gagnaire
La lista de reproducción que Pierre Gagnaire guarda en su teléfono lo acompaña a todas partes. La comparte con nosotros en París, y nuestras conversaciones continúan mientras le damos a conocer música que aún no ha escuchado. Algunos de esos descubrimientos pasan después a formar parte del programa de Le Comptoir, en el Capella Shanghai.
Jeanne fue alumna nuestra. Años más tarde, nos confió la música de Pantoufle, su hotel de diecisiete habitaciones en Marsanne. Desde entonces, cada estancia y cada conversación han ayudado a dar forma a listas de reproducción que reflejan su personalidad y evolucionan con la vida del hotel.
Antes incluso de que pisáramos Blackswan, Vianney Massot nos dio total libertad. Trabajando a distancia, desarrollamos tres programas distintos para el restaurante, la Library y el bar, siguiendo al lugar en su paso del blanco luminoso del día a la profundidad de la noche.
Basada en la confianza desde 2020, nuestra relación con 369° abarca hoy establecimientos que van de los Alpes franceses a St Barth. Definimos una dirección musical común y la adaptamos después al carácter y a la vida cotidiana de cada hotel boutique.
Todo empezó en Grand Baie, antes de la apertura del hotel. A partir de ahí, la colaboración se extendió a seis establecimientos mauricianos de las marcas LUX*, SALT y Tamassa. Comparten una cultura mauriciana de la hospitalidad, mientras que nosotros damos forma a una dirección musical distinta para los huéspedes que cada hotel está concebido para recibir.
Emma y Romain Lavocat, los médicos que fundaron Anthèse, concibieron su clínica de cirugía estética de Burdeos como una casa con el espíritu de un hotel boutique. Juntos creamos tres programas musicales, cada uno pensado para una etapa distinta de la experiencia: la llegada, el tratamiento y el descanso.
Explorar este proyectoHoteles, restaurantes y bares
En un hotel, las personas van y vienen, del vestíbulo al restaurante, de la piscina al spa. Music Eye View selecciona y programa música ambiental a medida para cada espacio y momento del día. Los programas varían; conservamos el hilo que los une al carácter del establecimiento.
Unos pocos metros pueden llevarnos de la recepción a un espacio de atención o descanso. Cambian las personas, las conversaciones y el lugar que se deja a la escucha. Diseñamos programas de música ambiental para clínicas y espacios de bienestar, según la función de cada espacio y las personas que lo frecuentan.
Por la mañana, estudiantes, docentes y personal cruzan las mismas puertas sin entrar del todo en la misma jornada. Seleccionamos y programamos música ambiental para los espacios de convivencia y restauración del campus. Su lugar se define según los usos, los horarios y las personas, respetando las zonas dedicadas al trabajo o al silencio.
¿Vivir y trabajar requieren la misma manera de escuchar? En los espacios de coliving, los residentes van estableciendo sus rutinas; en los de coworking, cambian las personas presentes y los ritmos del día. Seleccionamos y programamos música ambiental para los espacios compartidos, distinguiendo los momentos de encuentro, de trabajo y de vida cotidiana.
¿Qué ocurre con la dirección musical de una marca cuando crece? De una boutique a un showroom, hasta una red de tiendas, seleccionamos y programamos música ambiental acorde con las personas y el carácter de cada lugar. Las selecciones difieren; mantenemos su coherencia en el conjunto de la marca.
Implementar la dirección musical
Con el tiempo, los equipos cambian, llegan nuevos públicos y los lugares encuentran otros usos. Music Eye View acompaña estos cambios aclarando los criterios de selección, las responsabilidades y las opciones que hay que sopesar. Gobernar una identidad sonora supone saber qué conservar, qué desarrollar y por qué.
Una firma musical no se reduce a un género ni a unos pocos temas emblemáticos. Se perfila en la manera de elegir las obras, relacionarlas y darles su lugar. Music Eye View parte de quienes las escucharán y recoge estas decisiones en un manual de identidad sonora que los equipos pueden comprender y llevar a la práctica.
Entre el manual de identidad sonora y las primeras obras que se escuchan, las intenciones deben convertirse en decisiones concretas. Music Eye View selecciona y organiza los programas, coordina su difusión y acompaña a los equipos en su puesta en marcha. De un espacio a otro, según las horas y los públicos, ajustamos el lugar de la música sin perder el hilo de la identidad.
Una identidad sonora gana valor cuando su sentido resulta claro más allá del equipo que la creó. Como una identidad visual, se basa en una intención, en referencias reconocibles y en reglas que pueden comprenderse y aplicarse en el tiempo. Se convierte en un activo de marca cuando reúne una expresión distintiva de la marca y una dirección que la organización puede adoptar, desarrollar y transmitir.

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