Quiénes somos
Entre lo que una marca quiere hacer oír y la realidad de un lugar, buscamos una forma musical capaz de mantener ambas dimensiones unidas y de ser fiel a las dos. La intención de la marca marca una dirección. El lugar y quienes lo viven le dan su medida. La música toma forma en ese encuentro.
Dos maneras de escuchar, una sola visión
Music Eye View reúne a sus cofundadores, Pascale y Éric Perruchot, y a sus equipos. Desde hace casi quince años trabajan en más de treinta y cinco países con espacios, marcas y públicos definidos por culturas y formas de escuchar diferentes.
Éric Perruchot
Éric escucha lo que sucede dentro de la música.
Para Éric, lo acertado de una elección musical se revela en la manera en que se integra en un lugar y en cómo la viven quienes se encuentran allí.
Pascale Perruchot
Pascale escucha lo que sucede alrededor de la música.
Para Pascale, la identidad sonora comienza con lo que una marca quiere expresar, con las palabras que elige y el sentido que les atribuye.
Cómo nació Music Eye View
Pascale y Éric reúnen trayectorias académicas y profesionales complementarias en periodismo, comunicación, derecho, ingeniería de telecomunicaciones y música.
Medios y televisión
Pascale y Éric comenzaron su carrera en los medios y la televisión, especialmente en Canal+, donde imagen, relato y sonido se concebían conjuntamente. Su trayectoria profesional creció junto a la vida que construían en común; a lo largo de los años, referencias, conversaciones y experiencias compartidas alimentaron un diálogo continuo entre dos formas de pensar y decidir.
Tecnología digital y plataformas
Cuando la tecnología digital empezó a transformar los medios, las plataformas y la distribución, Pascale y Éric decidieron estudiar más de cerca estos cambios en Télécom ParisTech.
En 2012, su trabajo de investigación sobre la identidad sonora desde la perspectiva de la experiencia del cliente dio a ese pensamiento un enfoque preciso. Music Eye View nació de esa línea de investigación.
Identidad sonoray gobernanza
Pascale y Éric llevaron después esa reflexión a Asia, contrastándola con situaciones reales en las que las marcas ya operaban a través de fronteras.
Fue en Asia donde la hotelería de lujo ofreció por primera vez un terreno práctico a esa reflexión, al explorar cómo una identidad de marca podía adquirir forma musical en espacios con múltiples usos.
Un tríptico singular
La gobernanza de la identidad sonora se pone a prueba en condiciones reales: un lugar, un momento, las personas que les dan vida y una intención que encuentra una forma capaz de perdurar en la memoria.
Experiencia
Casi quince años de trabajo en más de treinta y cinco países han afinado nuestra comprensión de cómo el sonido y la música modelan la percepción de un lugar.
Esa experiencia nos ayuda a distinguir los principios válidos en contextos diferentes de aquellos que pertenecen a un lugar y un momento concretos.
Intención
Observamos qué lleva a una persona a un lugar, qué espera vivir allí y qué relación establece con su entorno.
A partir de ahí, formulamos lo que la marca quiere expresar, la impresión que desea dejar y la relación que quiere construir.
Método
Pascale y Éric trabajan cada uno con un equipo cuyas miradas, escuchas y observaciones orientan cada decisión.
Pascale se centra en lo que los lugares revelan de sí mismos: cómo se utilizan, los ritmos que los conforman y las personas que les dan vida.
Éric traduce esa comprensión a términos musicales, mediante el repertorio y la programación.
De un proyecto a otro, esta inteligencia colectiva permite revisar cada elección sin perder de vista la dirección que la sustenta.
La pasión por compartir
Nuestra práctica se prolonga en la docencia. En Sciences Po Paris y el Institut Lyfe, antes Institut Paul Bocuse, enseñar significa encontrar palabras precisas para aquello que la experiencia nos ha llevado a reconocer, a veces antes de poder formularlo plenamente. Significa distinguir, relacionar, poner a prueba y explicar por qué una elección funciona en una situación mientras otra exige una respuesta diferente.
Las preguntas planteadas en clase también desplazan nuestra mirada. Nos invitan a revisar lo que parecía evidente, examinar lo que creíamos resuelto y aclarar nuestro razonamiento. Las situaciones que encontramos en los proyectos dan a esta reflexión su sustancia concreta; la docencia nos obliga a comprobar su coherencia y convertirla en algo transmisible.